En algún lugar, ninguna parte: Le Corbusier por Dionisio González

14 PROYECTOS SIN EJECUTAR

Todo proyecto sin ejecución pertenece a una teoría del eclipse, pues no es, no puede ser más que intuido (dado que algo opera en su lugar, en su solar asignado). Pero no es tanto una desolación como una asolación, de ahí su naturaleza eclipsada, ocupada por otra región de conceptos que nubla su ser ya incógnito. Todo proyecto es el resultado de la inaplicación. Inaplicación en su doble sentido; el de la no diligencia y asiduidad, paradójicamente provocadas por su otra asignación de sentido; una ornamentación sobrepuesta y de distinta materia. Hay en esta serie de imágenes el espíritu de la reparación, de la restitución, de la promoción del juicio, la duda racional y las consideraciones opuestas. La travesía por destellos omitidos o insubsistentes cuya fatalidad no es no haber sido construidos, en suma, no habérseles franqueado el espacio, sino no haber sido habitados, no poseer ni ser posesionados. Porque lo presente es lo que habita y perdura. Lo perdurable, de otro modo, no es irrevocable, puede ser desmantelado y olvidado; nada, incluida la apuntación más hermosa, prevalece sin archivo.

Este trabajo, sin lugar a dudas, ha sido una labor de archivo, cuya respuesta ha sido procesar  el objeto, abordar la cosa, para que el olvido no la corrompa y se interprete en su escala, en su dimensión, en su propia métrica. Heidegger nos decía que el medir de la esencia del hombre en relación con la dimensión asignada a él como medida lleva el habitar a su esquema fundamental. El medir de la dimensión es el elemento en el que el hombre tiene su garantía, una garantía desde la cual él mora y perdura. Esta medición es lo poético del habitar. Poetizar es medir. 

Este proyecto pretende hacer una labor de restitución de esos vestigios omitidos, a través de catorce proyectos no realizados de Le Corbusier como: El Palacio del Gobernador, en Chandigarh; La Villa Chimanbhai y la Villa Hutheesing en Ahmedabad, India; Le Maison Canneel en Bruselas, Bélgica; la Villa Paul Prado en Buenos Aires; la vivienda Durand Oued Ouchaia y el Museo del Crecimiento Ilimitado en Argelia o el Mundaneum Musée Mondial en Ginebra, entre otros. Ese algún lugar ninguna parte nos remite al propio estado de la utopía que, en sí misma, se significa como ningún lugar, ninguna parte. ¿Es decir, dónde hallar algo que es sinónimo de inexistencia? Pero la utopía puede ser entendida como rebelión, que es como un viaje sin fin a la espera de la perpetua llegada a ninguna parte, el afrontar los retos del destino sin objetivo finalista. Incluso la intención utópica puede ser entendida como una estrategia de supervivencia frente a un medio hostil, que habitualmente es el Sistema Social en su conjunto. Los catorce proyectos restituidos de Le Corbusier no pretenden ser sólo material documental, ni archivo. Pretenden, eso sí, ocupar una presencia, posesionar y ser posesionados, abordar el sistema de los mitemas: pequeños fragmentos de mitos que por contaminación nos van a sugerir muchos otros. Por tanto, no es el levantamiento de una Icaria pues todos conocemos el resultado del mismo. Es intentar trasladar artísticamente aquello que Max Weber definía como politeísmo de los valores. Propone una acción, que es una inversión de la influencia, una recreación que, en cierto modo, debería fortalecer el sentimiento que la comunidad tiene de sí misma cuando un imaginario no desplaza al otro sino que accede a él de forma exceptiva, ya que es una re/creación que sugiere la singularidad y la excepción, intentando recuperar su dimensión colectiva.

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