CARLOS OUTEIRAL RUBIERA

Becado de Excelencia Académica de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson
Convocatorias VIII y IX (2015 - 2017)

Desde siempre tuve claro que quería contribuir al progreso humano, a la ciencia y tecnología. El objetivo estaba claro, pero nunca – ni siquiera ahora – el camino. Aún adolescente, fantaseaba con múltiples mundos: imaginaba convertirme en ingeniero, para diseñar soluciones que ayudasen a la gente; o médico, para enfrentarme a las enfermedades que arrebatan vidas y destruyen familias. En algún momento decidí combinar las dos y aprender a diseñar medicamentos, que no son más que ingenios moleculares para curar enfermedades. Así terminé por estudiar Química.

En mi segundo año de carrera, descubrí una nueva pasión: las matemáticas. Dedicaba mis tardes a explorar las innumerables aplicaciones de modelos matemáticos: desde predecir la propagación de enfermedades a comprender fenómenos naturales tan complejos como el magnetismo o el color. Pronto entendí que solo utilizando este tipo de ingenios es posible comprender y hacer frente a los grandes problemas de nuestro tiempo, tanto científicos como sociales y económicos. Esta pasión por entender y mejorar el mundo a través de las matemáticas sigue inspirándome aún hoy.

Casi al mismo tiempo, oí hablar por primera vez de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, gracias a un profesor de primer año que me detuvo, una tarde cualquiera, en los pasillos de la Facultad de Química. La Beca de Excelencia me abrió las puertas a explorar y explotar mis intereses científicos en todo rigor. En mi primera convocatoria pasé tiempo en laboratorios internacionales en la Universidad de Mánchester, perfeccionando mis conocimientos de química computacional, y la Universidad Técnica de Munich, aprendiendo cómo utilizar nanotecnología para optimizar la energía solar.

Un año más tarde, aún bajo el auspicio de la Fundación Masaveu, pasaba un verano en el laboratorio del Profesor Alán Aspuru-Guzik en la Universidad de Harvard, un equipo de investigación pionero en la aplicación de inteligencia artificial para el desarrollo de fármacos y nuevos materiales. Todo esto, y muchas otras cosas que llevaría largo tiempo enumerar – idiomas, asistencia a congresos, música – fueron solo posibles gracias al apoyo y fe de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson

Las experiencias que la Beca de Excelencia ha hecho posible me han construido como persona y como científico. Me han dado conocimientos y experiencia, pero también visión y voluntad de ser un ciudadano de este mundo global. . Por encima de todo, han ayudado a construir mi visión de la excelencia: es el coraje para desafiar los límites y la fe para confiar en el trabajo y esfuerzo constante. El destino me ha permitido recorrer muchos caminos, pero si no fuese por el apoyo y confianza de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, muchas de esos caminos estarían vallados. No puedo sino agradecerles por lo que han hecho por mí y por el resto de la sociedad asturiana.

PERFIL PROFESIONAL

Carlos Outeiral Rubiera (Gijón, Asturias, 1996). Graduado en Química (2017) por la Universidad de Oviedo y Máster de Investigación en Química (2018) por la Universidad de Mánchester. Premio Nacional de Bachillerato (2014) y Premio Fin de Grado (2017), ha sido Becado de Excelencia Académica María Cristina Masaveu Peterson (VIII y IX Convocatoria). Durante sus estudios universitarios realizó estancias de investigación en la Universidad de Mánchester, la Universidad Técnica de Múnich y la Universidad de Harvard. Receptor de un Ignition Award durante sus estudios de máster, es cofundador y consejero tecnológico de la startup Quantecy, y participa en numerosas iniciativas emprendedoras. En 2018 fue reclutado por la Universidad de Oxford, donde actualmente es investigador predoctoral, explorando estrategias basadas en computación cuántica para acelerar el desarrollo de nuevas terapias farmacéuticas.

La Fundación María Cristina Masaveu Peterson reconoció su excelencia académica a través de la VIII y IX convocatoria (2015-2017).

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