175 YEARS OF PHOTOGRAPHY. POPULAR CHARACTERS. BALTASAR CUE

PROYECTO DE MECENAZGO DE LA FUNDACIÓN MARÍA CRISTINA MASAVEU PETERSON

En 1839, hace 175 años, se presentaba en París el invento de la fotografía. A partir de esa fecha, la mirada sobre el mundo se amplió considerablemente y todas las ciencias, incluida la antropología, se sirvieron de ella como una herramienta de trabajo más. Algunos fotógrafos, con vocación por documentar la diversidad humana, comenzaron a enfocar su cámara hacia realidades sociales diferentes, marginales o exóticas. Baltasar Cue (1856 – 1918) fue uno de ellos.

Cue, hombre cosmopolita, se atrevió a trasgredir la norma desde una villa del oriente de Asturias, al introducir en su estudio a vagabundos, músicos ambulantes, pobres y personajes raros y curiosos. La calidad de estos retratos y el hecho de conservarse la totalidad de los negativos de placa de cristal, donados por Carlos Suárez Cue en 2008 al Museo del Pueblo de Asturias, convierten a esta galería de “tipos populares” en un pasaje excepcional de la historia de la fotografía española del siglo XIX.

El Museo del Pueblo de Asturias, con la cesión de esta colección, el Museo Nacional de Antropología, al acoger la muestra, y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, desde el mecenazgo continuado en el ámbito de la disciplina fotográfica, organizan conjuntamente y con la colaboración de la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en homenaje a estos 175 años de historia de la fotografía, la exposición: Tipos populares. Baltasar Cue. Fotografías (1891-1894).

Baltasar Cue nació en Llanes (Asturias) en 1856 y murió en esa misma villa en 1918. Su vida, sin embargo, no transcurrió siempre en esa localidad y, siguiendo los pasos de algunos de sus hermanos, emigró a Cuba. Tras esa etapa, vivió en París y Londres, donde se interesó por la fotografía, y viajó por Bélgica y Holanda. De vuelta a Asturias, se dedicó a diversos negocios en su localidad natal y fue presidente de la Sociedad Obrera Instructivo-Recreativa de Socorros Mutuos “El Porvenir”. Practicó la fotografía, como aficionado, a partir de 1888 y ejerció como fotógrafo profesional entre 1891 y 1894. Se anunciaba como especialista en «trabajos de campo, vistas instantáneas, paisajes, ampliaciones, grupos, reproducciones y retratos desde el “mignon” al gran salón». En 1894 deja el oficio de fotógrafo y traspasa su estudio. Años después confeccionó una serie de álbumes fotográficos con el título de Tipos, fiestas y paisajes de Llanes, de los que solo se conserva uno dedicado a los tipos humanos. En 2008 su nieto Carlos Suárez Cue donó los negativos de vidrio de esos retratos fotográficos al Museo del Pueblo de Asturias.

«TIPOS POPULARES» Baltasar Cue. FOTOGRAFÍAS(1891-1894)

Fotografía y retratos. En el siglo XIX, el retrato fotográfico está asociado al ascenso de la burguesía como clase social, pero, además, algunos fotógrafos en muchos lugares, recogieron la diversidad de tipos del pueblo, contemplándoles desde una perspectiva pintoresca como representantes fieles de la esencia del país frente a los modernos burgueses.
El final de siglo, con la expansión de la industrialización y la modernidad -de la que la fotografía es un ejemplo-, acabará con la realidad de ese pueblo campesino preindustrial que sirve como motivo de representación artística. Junto a él, la presencia de personas de clase social baja se convierte en un elemento derivado del auge de la pobreza producido por la moderna economía y de una visión muy europea.

Las poses. En el retrato burgués -y también en las imágenes de esta exposición- la pose es un elemento fundamental, en tanto que refleja el estatus social de forma simbólica. A los burgueses se les suele representar de pie o sentados, o transmitiendo una orden social jerarquizado cuando el retrato es de grupo. La actitud de las personas, como un símbolo del comportamiento ante la realidad, opta por la seriedad en el gesto y la postura, como imagen de orden. La sonrisa, por ejemplo, no forma parte de esa representación, en contraste con el papel que le concedemos actualmente. La decoración de los telones de fondo y los elementos añadidos sirven para complementar la pose y recalcar el estatus o la profesión de los fotografiados a través de elementos que aluden a ellos.

Los tipos. Junto a los retratos de burgueses aparecen personas de otras clases sociales. Los tipos del pueblo se contemplan desde una perspectiva artística, “pintoresca”, como representantes fieles de la esencia de un país o una región, frente a las clases altas, que son vistas siempre como reflejo de una modernidad procedente del extranjero. En ese tiempo, lo pintoresco se considera más verdadero que los tipos modernos.

Estas representaciones artísticas del pueblo rural, preindustrial, son obra normalmente de fotógrafos aficionados o de profesionales haciendo trabajos no encargados. Y dentro de ellas, como un subgénero, encontramos retratos de personas con un estatus social ínfimo o, incluso, marginal. Un hecho que se asocia al auge de la pobreza, producido por la moderna economía industrial.

Esa representación de gente pobre, o marginal, es una constante en la fotografía del siglo XIX sin que se produzca, en muchas ocasiones, una crítica hacia esa situación social.  En este caso, Baltasar Cue mostró una gran simpatía hacia ellos, tanto a través de la manera en que los retrató o de la selección que hizo, como por el hecho de exhibir algunas de sus imágenes en las paredes de su propia casa.

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