La Viguesa Marta Díaz primera beneficiaría de la Beca "María Cristina Masaveu" de Acuicultura
Hipermetropía, astigmatismo y microftalmía: 81% de minusvalía.
Marta Díaz no se asusta ante las palabras, los porcentajes ni los augurios. Nunca lo ha hecho.
Muy al contrario, esta viguesa de 19 años tiene una especial capacidad para hacerse fuerte ante las adversidades y conseguir,a base de un doble esfuerzo,todo lo que se propone. Su última aventura la vive en el Instituto Galego de Formación en Acuicultura (IGAFA), ubicado en la Isla de Arousa, donde cursa grado medio de Técnico de Operaciones de Cultivo Acuícola. Este mundo de bateas, jaulas, tanques y rotíferos era totalmente ajeno a Marta, pero pronto ha conseguido familiarizarse con él y lo ve como una alternativa laboral.
Marta Díaz es la primera afiliada de la ONCE que realiza estos estudios a través de la beca convocada por la
Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Su discapacidad no es límite para ninguna de las actividades formativas. “Sólamente necesito que las fotocopias me las amplíen, un programa especial para el ordenador, sentarme siempre en la primera fila y, cuando estamos en el laboratorio, adaptar los microscopios a mis necesidades: no pido un trato especial, sólamente que me entiendan”, explica la joven.
Y es que, algo que parece básico, no siempre ha sido tan sencillo y en ocasiones se ha encontrado con profesores “que no querían hacer ese mínimo esfuerzo e insistían en que no podría estudiar más allá de la educación básica”, recuerda.
Sin un trato especial desde niña, Marta ha seguido la premisa de defenderse por sí misma, al menos mientras su resto visual se lo permita. De hecho, ha rechazado la ayuda de un acompañante que la ONCE le concede. Estudiar en la isla de Arousa le ha supuesto, además, un nuevo reto: el de vivir por primera vez sola. Comparte piso con varias compañeras y, asegura, “tengo las mismas responsabilidades que ellas”. Ese contacto cercano y diario con los otros alumnos le hace darse cuenta de su necesidad de doblar esfuerzos para igualarse a los demás. “Lo que ellos estudian en una hora, yo necesito dos o tres para hacerlo, porque leo mucho más despacio y, cada poco tiempo, tengo que descansar, pero eso no me desanima”, comenta.
Una vez concluido el curso, el próximo mes de junio, la beca de Marta se completa con un periodo de prácticas de seis meses en una empresa cántabra pionera en el sector de los cultivos marinos. Marta espera ilusionada el momento, aunque suponga “volver a empezar de nuevo”. Después, se plantea continuar el ciclo superior o, incluso, estudiar Ciencias del
Mar. Sin embargo, lo que más le gustaría en el futuro es trabajar en un acuario,“a poder ser el de A Coruña, para estar más cerca de casa”. Ya ha dado el primer paso para alcanzar su propósito, que es realizar un curso de
acuariología. Un nuevo escalón en su incansable ascenso.
Fuente: Faro de Vigo.
Enviar a un amigo
Volver